MI CUERPO, MI ESPACIO, MI VOZ.

MI CUERPO, MI ESPACIO, MI VOZ.

Hace unas semanas que estoy revuelta por dentro, estoy cansada de vivir en un mundo donde las mujeres, sólo somos ciudadanas de pleno derecho e igualdad sobre papel mojado, pues en la práctica y el contexto social donde habitamos no somos más que <<CUERPOS> sin alma,  a disposición, servicio, disfrute del PATRIARCADO, que nos consume, encorseta, invade, cosifica, desmiembra, hipersexualiza, vulnera, abusa, VIOLA Y MATA.

En el sistema patriarcal que viven nuestras sociedades, el «cuerpo de la mujer» se plantea como un espacio fundamental de cosificación y control externo, es decir, en un espacio primordial de opresión de género: ha sido considerado y valorado en la medida que se asume y se expresa a través de una dedicación casi exclusiva a «los otros», es decir, a todo lo que no es ella misma. Retomando los planteamientos de la escritora y antropóloga mexicana Marcela Lagarde (En su obra «Claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres»),<<en la cultura patriarcal -que varía su intensidad según el sector social del que hablemos- somos y hemos sido siempre consideradas cuerpo erótico para el placer de otros, cuerpo estético para el goce de otros, cuerpo nutricio para la vida de otros, cuerpo procreador para la vida de otros, y en este sentido, a lo interno del patriarcado somos reconocidas y valoradas sólo en la medida que nos dedicamos a esos tantos otros>>.

Nuestro cuerpo se convierte en un campo de batalla sobre el que se comenten las mayores atrocidades (belleza idealizada, delgadez extrema, dietas, juventud eterna, operaciones estéticas, enfermedades no estudiadas en la mujer, procesos naturales de la mujer convertidos en patologías y enfermedades, diagnósticos prematuros de depresión…etc.)

Cuanto más fuerte es la presencia, resistencia y movimiento feminista de la MUJER, más ira y violencia se desata sobre nosotras, nos quieren <<calladas, controladas, sumisas, muñecas bonitas, que asienten a todo, sin voz, sin criterio…>>.

Somos de USAR, cuando cumplimos con todos los mandatos impuestos sobre nuestra identidad, somos <<cuerpo objeto>> bajo su manipulación, control, abuso y disfrute.

Y de TIRAR, cuando nos REVELAMOS, resistimos, defendemos, alzamos la voz, oponemos a esa vulneración, nos apropiamos de nuestro CUERPO, lo habitamos, como sujetas activas de nuestra vida. Cuando no pueden seguir usándonos, nos desechan, nos marcan, nos descalifican, nos culpan, nos juzgan, nos incriminan, deshonran, nos responsabilizan de sus atrocidades, nos victimizan, NOS VIOLAN Y NOS MATAN.

Muchas mujeres vivimos con miedo, por nosotras mismas, por nuestras hermanas, primas, madres, hijas, amigas, vecinas. Y eso es lo que quiere el patriarcado, que vivamos con miedo, escondidas, recluidas, sometidas, manipuladas, dependientes. Y ¿Para qué? Para que DEJEMOS DE OCUPAR ESPACIOS EN LO PÚBLICO, PERSONAL, POLÍTICO, LABORAL, SOCIAL, ECONÓMICO, SALUD… Para que RENUNCIEMOS AL PODER, que tanto trabajo y lucha le sigue costando al movimiento feminista y a todas las mujeres.

Así que AHORA más que nunca, debemos huir del MIEDO, de lo AUTOMÁTICO y estar PRESENTES en nuestra vida, OCUPANDO NUESTROS ESPACIOS, ALZANDO LA VOZEJERCIENDO Y EXIGIENDO NUESTROS DERECHOS Y LIBERTAD DE ELECCIÓN – DECISIÓN, siendo AGENTES DE TRANSFORMACIÓN, HABITANDO NUESTROS CUERPOS, SIENDO SUJETAS ACTIVAS Y APOYÁNDONOS. ¡JUNTAS SOMOS MÁS FUERTES!

<<No hay Revolución sin liberación de la mujer. No hay liberación de la mujer sin Revolución >>

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